Yo no podría elegir tan solo una.
Si abriese el diccionario por la A, me decantaría por abrazo o arrullo; si lo hiciera por la V, por vida... y cómo olvidarse de la M y sus melodías, melancolías y murmullos. La LL me trae lluvia y la C calor y calma.
Si dejara volar las hojas del otoño, me hamaquearía por cualquiera de la aparentemente muda H: hijo, hilo, húmero, hálito. Incluso la Ñ como inicial me define, durante algún estado de ánimo vago, con precisión: ñoña.
No obstante, ya que insistís, reduzco los puñados de mis preferecias a dos gotitas... elegid la que más os guste: felicidad y nosotros.



