El otro día estuve en un SPA (¡que resulta que es un acrónimo del latín, algo así como "salud por el agua"!, ¡y yo que creía que era alemán o inglés!)... ¡¡¡Y cómo me gustó!!!
Merece la pena, lo cierto es que es muy relajante. Me recordó a la playa de mi infancia (de la que os hablaré prontito y a la que hace siglos que no voy), pero sin el bullicio que a veces la estropeaba. ¿Con qué me quedo? Con una ducha que llamaban cuello de cisne y que directamente te masajeaba el cuello y los hombros. ¡Madre mía!
Ahora, eso sí: es como para ir una vez al año... o cada dos años
4 comentarios:
Si te gusta el agua, perfecto. A mí me agobia ese elemento. ¿Dos años? ¿Por qué tanto tiempo?
¡Pues es muy relajante! ¡Pruébalo algún día! Ahora, eso sí: los dos años de espera son por el precio... ¡una, que es estudiante!
¡Un saludo!
jaja, me imagine que decias lo de uno o dos años por el precio... la verdad es que pocas veces eh ido a un spa, creo que 3, dos han sido como regalo y una la pague yo, pero de verdad es algo impresionantemente relajante, casi que no lo crees.
un beso
jejejejej ¡Besos, manos de felpa!
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